CINE VENEZOLANO QUE ATRAPA

Hermano es el tipo de película venezolana que uno siempre ha deseado ver. Prueba de que hay una nueva generación de cineastas que está encontrando un justo balance entre lo comercial y lo autoral.

Siempre he sido de la opinión que en el cine venezolano son tolerables las fallas técnicas, porque hay poco presupuesto, porque es difícil hacer cine en el país, porque no se cuenta con todos los recursos. Lo que nunca he tolerado son los guiones deficientes.

Hermano, regala a los espectadores un guión dramático bien escrito, basado en una historia sencilla pero contundente. Con un objetivo bien claro de principio a fin, y una  eficiente construcción de los personajes, lo cual los hace sumamente creíbles.

Es cierto que no deja de lado el tema de la violencia y la delincuencia (¿Cómo hacerlo, si es nuestro pan de cada día?); pero ésta no es el centro de la historia, sino la antagonista, el obstáculo que los héroes tienen que superar.

La ópera prima de Marcel Rasquin es, sin duda, la más completa película venezolana estrenada en los últimos años. Con una historia que atrapa, coherente, buenas y creíbles actuaciones (de caras poco conocidas), y técnicamente muy bien realizada (me gustó especialmente la fotografía, el montaje y la edición)