04 Oct
Posteado por: alfonso en: -Héctor Concari, Críticos
Entre 1937 y 1945 Japón invadió y luego ocupó parte de China. El imperialismo militar japonés vino así a chocar de frente con el creciente nacionalismo chino y más tarde con el detallito de Pearl Harbour. En todo caso el film de Ang Lee ubica un grupo de actores juveniles resistentes que forma una célula y se traza como objetivo ejecutar a un colaborador local de los japoneses. Formalmente la película es un largo flashback en el que el conflicto pasa del grupo a una de sus integrantes y, en el mismo periplo, la misión pasa de la esfera política a las esferas personal e íntima de la protagonista.
04 Oct
Posteado por: alfonso en: -Juan Antonio González, Críticos
Recurro al título que en España se le dio al undécimo largometraje de Ang Lee, Se, Jie (2007), y no al que ha sido escogido para su estreno en Venezuela —es decir, el lugar común de Pasiones peligrosas— porque Deseo, peligro es el nombre que más fielmente se apega al tema que quiere platear en su obra el admirado cineasta taiwanés. Tema, por cierto, que se adecua a la perfección a géneros tan distintos como la comedia, el romance decimonónico, los dramas intimistas o familiares y la intriga política. Y es que quienes han seguido la carrera de Ang Lee desde El banquete de boda (1993) hasta El secreto de la montaña (2005) encontrarán conexiones afectivas entre el chico gay de Manhattan que se inventa una ceremonia nupcial heterosexual cuando se entera de que sus conservadores padres viajarán de Taiwán a Estados Unidos para asistir a su casamiento y el conmovedor Ennis Del Mar, que inmortalizó Heath Ledger en la película que se atrevió a elucubrar sobre la posibilidad de que en algún lugar del Far West existan cowboys homosexuales.
30 Sep
Posteado por: alfonso en: -Alfonso Molina, Críticos
Ganadora del prestigioso Oso de Oro del Festival de Berlín de este año y campeona absoluta de la taquilla en Brasil, esta Tropa de élite de José Padilha me recuerda sobremanera a Ciudad de Dios de Fernando Mireilles. Más allá de las diferencias estilísticas de estos realizadores brasileños, ambas películas se refieren al tema de la violencia en las favelas de Rio de Janeiro. La de Mireilles lo hace desde la perspectiva de las bandas juveniles con un tratamiento que no descarta cierta poesía, mientras la de Padilha observa el submundo de la miseria y la droga desde la óptica de un cuerpo policial militarizado denominado Brigada de Operaciones Especiales, suerte de equipo de élite —implacable y efectivo— que ha existido en muchas de las policías latinoamericanas, incluida la venezolana. Cuerpos policiales que se mueven con comodidad de lo legal a lo criminal, del combate al crimen al irrespeto de los derechos humanos, con un manto de impunidad que protege practicas fascistoides. A diferencia de aquellos escuadrones de la muerte de hace varias décadas, estos grupos militarizados se han venido institucionalizando. Forman parte del corpus básico del Estado brasileño. No es una policía paralela e ilegal como los escuadrones de la muerte. Obra polémica como pocas, Tropa de élite pone el acento en lo que puede denominarse una solución que crea nuevos problemas y genera nuevas soluciones y así sucesivamente, en una espiral de la violencia que se ubica al margen de la ley.
30 Sep
Posteado por: alfonso en: Críticos, Pablo Gamba
Tropa de élite (2007), basada en el libro Elite da tropa, de André Batista, Rodrigo Pimentel y Luiz Eduardo Soares, ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín de este año, es un intento honesto y serio de examinar con profundidad, a través de los recursos del cine de ficción, cómo funciona la policía en Río de Janeiro. En la película se entiende por “funcionar” no cómo la fuerza pública cumple la misión que la sociedad explícitamente le asigna sino cómo opera, independientemente de si alcanza o no el fin que públicamente se le atribuye. El director y coguionista, José Padilha, pone las cartas sobre la mesa en una secuencia dedicada a un debate universitario sobre Vigilar y castigar, de Michel Foucault. Siguiendo a este autor, aborda la institución encargada de hacer cumplir las leyes como inserta en una red de poder que la constituye tal cual es en realidad. Esa red atraviesa en la cinta toda la sociedad brasileña, de uno a otro de los extremos opuestos que se consideran ajenos a ella, desde el grupo comando de agentes incorruptibles que se encargan de las tareas que los funcionarios regulares son incapaces de llevar a cabo hasta las ONG en las que los estudiantes universitarios hacen trabajo social en los barrios. Incluso penetra en el cuerpo de los agentes y, además de constituirlos como eficientes máquinas de matar, les causa enfermedades de síntomas claramente visibles. Hasta en eso sigue Padilha a Michel Foucault, que para lidiar con el tema parece ser un autor muy adecuado. No obstante, también incurre en un problema de los textos del filósofo francés: representa la situación social en la historia de una manera que cierra todas las salidas, salvo la que queda abierta, irónicamente, para el capitán Nascimento, el protagonista (Wagner Moura), que es encontrar y formar un sustituto en el cuerpo de operaciones especiales, capaz de suplir la pieza faltante en el engranaje asesino, de manera que él pueda retirarse.
30 Sep
Posteado por: alfonso en: -Sergio Monsalve, Críticos
Amada y odiada a partes iguales, Tropa de Élite no deja indiferente a nadie, desde su éxito en la taquilla brasileña hasta su consagración en el Festival de Berlín, donde recibió el Oso de Oro de la mano del presidente del jurado, Constantin Costa-Gavras, el genio del melodrama político y uno de los padrinos del realizador del film, José Padilla, también apoyado en la distribución por los hermanos Weinstein. No por casualidad, ambos fueron los promotores del suceso de Ciudad de Dios.
Ahora los fundadores de Miramax esperan repetir el esquema en solitario, sin la colaboración de Disney, pero con el respaldo de la polémica y el escándalo, pues la película lejos de despertar consensos en la opinión pública, mueve a la sana discusión alrededor de temas candentes como los límites de la represión, el ascenso de la cultura del miedo y el avance del imperio del crimen al margen de nuestras diferencias sociales.
De hecho, la mira telescópica del cineasta apunta en diferentes direcciones a la vez, para desnudar la corrupción integral de la sociedad carioca, a la manera del film noir clásico remozado por las técnicas documentales del thriller policial en el siglo XXI. Por algo, el dueño de la batuta y su asistente de cámara provienen del mundo del reportaje televisivo.
En tal sentido, Tropa de Élite busca reconstruir la realidad de excesos y abusos cometidos por el Batallón de Operaciones Especiales de la Policía, durante su oscura misión de pacificar, a sangre y fuego, las favelas de Río de Janeiro, en la víspera de la visita de Juan Pablo Segundo para el año de 1997. Una verdad incómoda, silenciada por muchos, con visos de metáfora universal.
17 Sep
Posteado por: alfonso en: Uncategorized
La música se siente desde el inicio de El triunfo de un sueño, pero no sólo en su sentido sonoro sino en el plano de las imágenes y en la cadencia del montaje. Un chico dirige la orquesta de la naturaleza para que la música se fusione con el viento, los prados y la luz, recogidos por una cámara que se desplaza con ritmo y emoción. Evan Taylor, un huérfano de apenas 11 años, sabe que “la música está en el aire, en la gente, en el espacio infinito” y que sólo hay que escucharla. Nunca ha estudiado en una academia ni toca instrumento alguno. Ha sobrevivido en un orfanato, bajo el amparo de la música, hasta que decide buscar en Manhattan a los padres que no conoció y que —le han dicho— murieron cuando él nació. Comienza entonces una fábula urbana contemporánea que debe mucho al Oliver Twist de Charles Dickens. Pero sobre todo se trata de una fábula que apuesta a la victoria de la creación, el amor y el destino.
Las primeras escenas dan la tónica de lo que será la película: algunas imágenes de un día cualquiera de Santo Domingo muestran escenas que, siendo cotidianas, se salen de toda lógica. Paquetes gigantes cargados por motos minúsculas, carros que se prenden fuego en plena vía, toda la hermosura del mar Caribe contrastando con una ciudad recargada, tramposa y difícil, descrita por un coro que anticipará la acción de toda la película. Es un policial, o al menos su trama lo es, pero llevada por ráfagas de humor autóctono, la película deriva sin pudor hacia una comedia de las mejores.
06 Sep
Posteado por: alfonso en: -Alfonso Molina, Críticos
El gran dilema que viven los personajes de Los falsificadores se desplaza de uno a otro extremo del registro emocional. De un lado, la necesidad imperiosa de sobrevivir a toda costa en una situación de brutalidad desgarradora en la que el enemigo controla todas las posibilidades de subsistencia. Del otro, la conciencia de llevar adelante una conducta de colaboración con las ideas y las acciones del enemigo. Ese es el conflicto dramático de una obra que logra conmover sin recurrir a consejas moralistas. Al contrario, plantea una negociación constante en una situación que —de forma paradójica— parece no admitir ninguna forma de acuerdo. No obstante, eso es lo que hacen un grupo de prisioneros judíos en Sachsenhausen, campo de concentración nazi en los últimos años de la II Guerra Mundial. Negociar es lo que hace cada día Salomon Sorowitsch, ese personaje ambiguo y desconcertante que pasa de la frialdad a la angustia. Sorowitsch negocia con el jefe de la Operación Bernhart y con sus propios compañeros, a través de una metáfora de la mentira creativa: la falsificación convertida en arte y el arte devenido en supervivencia. Porque esta película austriaca —que ganó este año el Oscar como film no hablado en inglés— persigue un objetivo muy definido: demostrar que la supervivencia es un paso imprescindible hacia la victoria.
06 Sep
Posteado por: alfonso en: Críticos, Pablo Gamba
UN MUNDO CRUEL Y FALSO
Ante el panorama que ofrece la historia mundial reciente no tiene nada de extraño que el genocidio de los judíos, gitanos, comunistas, discapacitados y muchos otros por el régimen nazi siga siendo tema de interés para el cine. Ha cambiado incluso en algunos filmes recientes el espíritu con que se abordan esos hechos, con el fin de acercarlos al presente para obtener lecciones pertinentes. No ocurre en la frívola La vida es bella, de Roberto Benigni (”La vita è bella”, 1997), ni en filmes que todavía abordan la cuestión desde el punto de vista de la tradición de la denuncia, como Amén, de Costa-Gavras (2002). Pero en esa gran cinta de Francesco Rosi titulada La tregua (1997), basada en la autobiografía de Primo Levy; en El pianista, de Roman Polanski (”The Pianist”, 2002), y en Los falsificadores, de Stefan Ruzowitzky (”Die Fälscher”, 2007), la ganadora este año del Oscar a la mejor película en lengua extranjera, el tema se plantea como una metáfora de situaciones que pueden producirse hoy. En el caso de las últimas dos películas, se trata de la posible supervivencia bajo el dominio total de un poder que se ejerce mediante la fuerza bruta, para el cual los derechos humanos, e incluso la humanidad de los otros, no tienen ningún significado.
06 Sep
Posteado por: alfonso en: -Juan Antonio González, Críticos
Casi todas las películas que se han hecho acerca de la matanza que contra la comunidad judía de toda Europa perpetraron Hitler y su ejército nacionalsocialista a mediados de la década de los años cuarenta del siglo pasado, tienen como común denominador el tema del horror, del desquiciamiento que llevó a los nazis a matar en hornos y cámaras de gas a 6 millones de personas, incluidos mujeres, ancianos y niños. De La vida es bella (Benigni, 1997) para atrás, aquella atrocidad, aquella vergüenza de la historia ante la que prefirieron callar muchos gobiernos llamados democráticos y hasta la propia Iglesia, es recreada con creciente crueldad y realismo. Si décadas antes, apenas se mostraban las montañas de cadáveres, ahora estas imágenes son captadas en un desnudo plano medio o uno cercano, muy próximo al close-up.